En inglés, las palabras átonas se comprimen. «What do you want to do» no se pronuncia como cinco palabras separadas: se convierte en algo parecido a «whaddya wanna do», con dos sílabas menos y sin rastro del auxiliar «do». No es pereza ni mala educación; es cómo funciona el ritmo del idioma, y lo hace todo el mundo, también en una entrevista de trabajo o en un informativo.
Ese es el motivo por el que puedes leer un artículo del Guardian sin dificultad y perderte en una conversación de bar. Tu vocabulario está bien. Lo que falla es que aprendiste las palabras en su forma cuidada y nadie te enseñó su forma rápida, así que tu oído busca algo que nunca llega.
La buena noticia es que las reducciones son un conjunto cerrado y bastante pequeño. No son infinitas ni aleatorias: son unas cuarenta, siguen reglas, y cuando las reconoces conscientemente unas cuantas veces, el oído empieza a hacerlo solo. Abajo están agrupadas por el tipo de cambio que sufren.
Por qué no entiendes el inglés hablado aunque conozcas las palabras →